
Yagüe regresa al teatro municipal prometiendo más variedad en la programación y obras más populares, marginadas por su antecesor. «No se puede vivir sólo de “teatro de autor”», dice
JESÚS ÁLVAREZ / ABC de SEVILLA / 02.10.2011
Titulado en Música, destacado concertista y técnico superior en dirección de empresas, Juan Víctor Rodríguez Yagüe vuelve a coger las riendas del Lope de Vega, teatro que dirigió desde 1993 a 2004 y al que vuelve ahora de la mano de la nueva delegada de Cultura, María del Mar Sánchez Estrella. Una de sus primeras decisiones ha sido mantener en la programación de esta temporada una obra de Antonio Álamo que el dramaturgo cordobés había incluido cuando él aún era director del Lope de Vega, antes de la llegada de Zoido a la Alcaldía. Rodríguez Yagüe anuncia en esta entrevista que el teatro abrirá sus puertas a partir de ahora a obras más populares y comerciales y no sólo al «teatro de autor» del que hizo bandera Álamo durante sus siete años al frente del coliseo municipal.
—¿Entraba en sus planes volver a dirigir el teatro?
—No, porque esto pasa una vez entre un millón. Pero me siento muy contento de estar otra vez aquí y le estoy muy agradecido a María del Mar Sánchez Estrella por la confianza depositada en mí.
—Usted dejó la dirección del teatro en 2004. ¿Qué destacaría de estos últimos siete años en los que dirigió el teatro Antonio Álamo?
—Si no le importa, preferiría no hablar del pasado.
—Algunas voces consideran que en estos últimos años el Lope de Vega, con festivales como el «Spoken Word» y otras propuestas muy alternativas, ha competido con el público del Teatro Central, mucho más cercano a lo contemporáneo, ¿está de acuerdo?
—Sí, aunque eso ya no se va a repetir. En Sevilla tenemos tres grandes teatros: el Maestranza, dedicado a la ópera y la música; el Teatro Central, dedicado al teatro y danza contemporánea y de vanguardia; y el Teatro Lope de Vega, que es un teatro a la italiana, dedicado al teatro de texto, de calidad, ya sea clásico o contemporáneo, pero que tiene que acoger también a otros espectáculos más populares, máxime en una ciudad en la que los grandes teatros privados han ido cerrando uno detrás de otro.
—¿Y el Lope de Vega no lo ha hecho en estos años?
—Creo que el teatro se ha quedado en estos años en una sola línea, más de autor, y que ha dejado fuera actividades teatrales y escénicas más populares o comerciales que no pueden ir al Central y que, por tanto, el público de Sevilla se ha quedado sin ver.
—¿A qué se refiere exactamente?
—Me refiero a comedias y a un teatro más popular o comercial que no tiene encaje en otro sitio en la ciudad. Y creo que ese público, que es muy significativo cuantitativamente, tiene derecho a ver esas obras porque también paga el mantenimiento de este teatro con sus impuestos.
—¿Y ese público que, según usted, se ha marginado, qué opciones tenía?
—En Sevilla, ninguna. Irse a Madrid, yo mismo lo he tenido que hacer para ver algunas obras que no llegaban aquí.
—¿El teatro ha perdido taquilla por esta razón?
—Sí.
—¿Apostar casi exclusivamente por este «teatro de autor», normalmente de calidad pero alejado de los gustos mayoritarios, es, en su opinión, no conocer Sevilla ni a los sevillanos?
—Me temo que sí, es no conocer Sevilla, porque un programador cultural debe saber en qué ciudad se encuentra y el público que tiene. Yo no puedo programar en Sevilla como si fuera Madrid o Barcelona, por muchas razones, entre otras, porque no hay ningún gran teatro privado en nuestra ciudad.
—Arturo Fernández decía en una entrevista con ABC, cuando vino al Teatro Quintero, que el «teatro de autor» le parecía una «gilipollez» y que un teatro público debe programar cosas que le interesen a un público amplio, ¿está de acuerdo?
—Creo que más que «teatro de autor», habría que hablar de «teatro de autores» y que el concepto que se debe aplicar en el Lope de Vega debe ser más amplio que el que se ha venido aplicando. Conmigo va a a haber naturalmente teatro de autor en el Lope, pero no exclusivamente. Para mí fue un error haber sacado estas obras del Lope de Vega y yo me propongo volver a introducirlas, siempre que sean de calidad. Eso no quiere decir de ningún modo que el Lope de Vega se vaya a convertir en un teatro comercial puro y duro.
—El famoso actor asturiano se quejaba también de que el Lope de Vega no le hubiera invitado nunca a venir en 17 años después de triunfar en Madrid y otras muchas ciudades con sus espectáculos. ¿Comprende su queja?
—Sí, pero sobre todo pienso en el público sevillano que no lo ha podido ver o ha tenido que irse a otra ciudad a verlo.
—¿Lo traerá, pues, usted?
—En los 9 meses que dura la temporada creo que hay tiempo para traer casi todo y también este tipo de obras, que tienen un público muy fiel. También hay que hacer más hueco al flamenco, que en mi opinión, debería estar más presente en el Lope de Vega de lo que lo está.
—¿La apertura del Teatro Quintero le quita un peso de encima para no tener que hacerle hueco a tantas comedias populares o comerciales que antes no llegaban a Sevilla por falta de un teatro privado enfocado a ellas?
—No exactamente, porque el Teatro Quintero es, por desgracia, pequeño, y no puede atender por sí solo a ese público. Pero hace unos días hablé con Jesús Quintero sobre este asunto y lo tranquilicé porque no pienso hacerle la competencia.
—¿Le dijo que no le piensa quitar a Verónica Forqué, con la que él abre temporada ?
—Claro que no se la voy a quitar, aunque esa obra podría venir perfectamente aquí.
—¿Los directores de los teatros públicos piensan tanto en la taquilla como los de los teatros privados?
—En mi primera etapa al frente del Lope de Vega dependía de la taquilla que obtenía un espectáculo para poder traer a la siguiente compañía. Para mí son fundamentales esos ingresos y ahora, con los recortes, mucho más. Tenemos que pensar mucho más en el público.
—¿Por qué cree que el público de Sevilla no es más exigente?
—Es agradecido…
—El «Drácula» de la semana pasada, con el que abrió la temporada el Lope de Vega, no daba miedo sino risa, pero al final todos los espectadores aplaudieron encantados… como siempre.
—Esta obra era estreno absoluto en España y los estrenos siempre son complicados. Los actores están más nerviosos y no funcionaron algunos elementos de la escenografía. Algunos recursos no pudieron utilizarse. Estoy convencido de que dentro de dos meses esa obra estará mucho más afinada.
—¿No somos demasiado indulgentes y tragamos lo que nos echen?
—El público de Sevilla aplaude un poco todo. Yo, que soy músico, he ido a algunos conciertos en los que los músicos no han estado bien y el público ha aplaudido igual. Es así…
—En Madrid o Barcelona no les hubieran aplaudido…
—Probablemente les hubieran abucheado y pateado. En Sevilla eso nunca ha pasado, pero yo creo que es cuestión de tiempo, de que la gente se vaya acostumbrando y de que se dé cuenta de que no tiene por qué aplaudir si no le gusta algo. Y también es una cuestión de formación, de ver mucho teatro y mucha música para tener más criterio.
—Se acaba de cancelar la Mostra de Cine de Valencia. Dicen que la primera víctima de las guerras es la verdad, pero la primera víctima de las crisis suele ser la cultura…
—Es injusto, pero es así, seguramente porque se considera algo superfluo, cuando para mí es algo básico para la formación de las personas, la convivencia y la democracia.
—¿Y no será porque un pueblo inculto es más manipulable y eso interesa más a los políticos que un pueblo más informado y crítico?
—Desgraciamente es así. Un elector menos crítico les va mejor. Me da envidia sana el respeto a la cultura en los gramdes países centro europeos.