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Entrevista en Escenarios de Sevilla

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Elena Bolaños: "Me apetecía mucho mandar en la sombra"

Elena Bolaños es actriz, autora, directora de teatro y fundadora de la compañía bricAbrac. Ha dirigido ‘¿Y ahora qué?’, la obra que ahora se estrena en Teatro La Fundición de Sevilla. En esta entrevista conocemos más sobre su última creación y su forma de trabajar.

¿De dónde viene la idea de hacer una comedia de esta apocalíptica situación?

El embrión de ‘¿Y ahora qué?’ nace en 2013. Cuando funcionaba Teatro Mínimo en Un Gato en Bicicleta, bajo el mando de Javier Vergel, David Montero, José Francisco Ortuño y demás, participé con ellos uno de los meses donde el tema era el Fin de los Mundos y escribí una pequeña pieza. Funcionó tan bien que la gente nos decía “por favor tenéis que hacer la versión extendida, qué divertida, que guay los personajes, que divertida la situación”. Los actores, tanto Paco Melero como Néstor Varea, durante mucho tiempo me dijeron: “Elena ¿cuándo vamos a hacer la versión extendida?”, y así hasta que presenté el dossier a Teatro La Fundición de Sevilla, y aceptaron el proyecto. La idea surgió gracias a la temática de Teatro Mínimo y como dio mucho juego nos dijimos “qué de cosas pueden pasar en ese búnker mientras que esperas la llegada del fin del mundo, ¿no?”.

Tonto y Jefe son personajes que están construidos desde varios ángulos. El primero es la representación textual de dos personajes claramente “clownescos”, el Carablanca y el Augusto. Es verdad que nosotros no trabajamos el clown como pueden trabajarlo Síndrome Clown, pero recuerdan un poco a esos dos personajes. Desde el principio me inspiré en la obra ‘Esperando a Godot’ de Samuel Beckett, que es la primera donde se trabaja el existencialismo.

¿Hay lugar para la poesía en esta obra?

Sí, hay un par de momentos muy muy poéticos. A mí personalmente me gusta mucho trabajar los textos con mucha cotidianidad, con partes muy divertidas y ágiles, pero también me gusta frenar ese ritmo frenético para tocar un poquito la poesía. Lo intentamos hacer en todas las obras para que, mientras nos reímos un rato, tengamos también un momento mágico.

¿Cuál es la mayor novedad con respecto a las anteriores obras que has dirigido?

Es la primera vez que en Bricabrac Teatro no estoy sobre el escenario. Me he formado como directora de Escena, hace tres años terminé mis estudios de dirección y dramaturgia, y quería empezar a ser sólo directora y autora, alejarme de las tablas y poder centrarme en la labor de la dirección. Estoy muy contenta porque me apetecía mucho mandar en la sombra.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu faceta como directora?

Una de las motivaciones más importantes de ser directora es poder trabajar con la gente, incluso en los momentos de más estrés en los que cada persona reacciona con sus bloqueos de forma diferente porque es una oportunidad para aprender a comunicarme y desbloquear esos puntos. Se acerca el estreno y estamos todos más nerviosos, debo intentar comunicarme con ellos para relajar la tensión, pero al mismo tiempo saber exigir un poco. Me encanta ese tipo de comunicación con el equipo y ver crecerse a los actores. Soy muy exigente pero no soy directora, no dictadora. Intento exigirles cada vez un poquito más para que ellos puedan ver que siempre pueden llegar más lejos. Uno de los momentos más bonitos, aunque no sé si también doloroso, es cuando llega un momento de despedir el trabajo, cuando te das cuenta de que ya está todo, de que la labor de dirección ya ha terminado. Entonces es cuando hay que despegarse del equipo para que navegue completamente solo. Esa también es una parte muy bonita y muy importante, cuando dices: “ya este trabajo es vuestro y no mío”.

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