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Crítica en MODERNÍCOLAS

LA NIÑITA EXCÉNTRICA QUE SE CONVIERTE EN PAPA DEL 2000

La actuación estaba programada para las 20.00 horas en la Sala Espaciu. Diez minutos después de esa hora me encontraba en el mundo imaginario de Irenita, una rosada niña caprichosa de nueve años interpretada por Elena Bolaños.

Castigada por su madre, Irenita se encierra en su habitación y comienza un viaje imaginario delante de un público “ficticio”. Allí, todo lo que toca parecía convertirse en otra cosa ante nuestros ojos: un peluche se transforma en un premio Nobel y ella misma transmutó para convertirse en una cirujana plástica amiga de grandes celebridades, una poetisa e incluso la Santísima Papa de los años dos mil.

La obra, con poca escenografía y un mínimo reparto, sacó al público de su adultez y le recordó, entre bailes y humor, esa frase que tanto dijimos cuando éramos niños: “yo no quiero ser mayor”. De hecho, el texto (con 18 reconocimientos en su haber y más de 100 funciones realizadas) estaba marcado por la nostalgia por la niñez y el peterpanismo, que se iba desenvolviendo con chispa entre carcajada y carcajada -a pesar de que ciertos gags resultasen un tanto tópicos-.

La interpretación de Elena Bolaños, muy conseguida y natural, hacía que pareciese facilísimo meterse en la piel y el cerebro de Irenita configurando, con esto y con todo, una obra realmente original y muy recomendable que cumplió con lo que prometía: entretener y hacer reír a quienes habíamos salido de casa con el fin de pasar un buen rato en esta semana de eternos domingos.

Manu Navarro - 09/12/2011 - Galería de fotos de Manu Navarro



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